Fundación Ad Gentes colabora en la Casa de la Palabra

ONG Proyso Noticias   •   27 sep, 2017

 

Artículo publicado en la revista mensual de la Fundación Ad Gentes, cofinanciador del proyecto de la Casa de la Palabra de Bata, en el que se detalla la importancia de este proyecto para la población de la zona y especialmente para las mujeres.

La situación general de la mujer en Guinea es de marginación. Aunque en la actualidad ya hay mujeres ocupando puestos públicos, mayoritariamente se encuentran excluidas de los centros de toma de decisiones, relegadas a un plano de casi invisibilidad a todos los niveles (familia, sociedad, economía, política…), principalmente entre las clases menos pudientes. Pero, pese a no tener voz, las mujeres guineanas son de gran importancia para el desarrollo del país: recae sobre ellas la producción agrícola, la atención del hogar, la crianza de los hijos…
Es necesario contar con mujeres formadas, conscientes de su situación. Es cierto que comienza a verse una dinámica de cambio, con un despertar de la mujer y un inicio de la defensa de sus derechos, pero aún queda mucho por hacer: se calcula que el 78% de las mujeres que viven en pareja se han enfrentado alguna vez a comportamientos violentos.
La situación de la mujer adulta choca con la de las jóvenes. En Guinea, el 45% de la población tiene menos de 15 años. El vigor propio de la juventud y la influencia de los medios de comunicación social está llevando a una situación de cambios rápidos, impulsivos. Las jóvenes, constrarias al estilo tradicional de vida que llevaron sus madres, buscan alternativas en los lugares más variados. Así, mientras aumenta la formación de las jóvenes y el número de estudiantes universitarias, también lo hace la prostitución y la desintegración familiar.
Esta particular situación hace que las Hermanas Terciarias Capuchinas vean necesaria la intervención socio-educativa con las jóvenes, mujeres y niñas, de modo que, a través de la formación integral, puedan desarrollar sus posibilidades personales, siendo conscientes de su dignidad y comprometiendose con el necesario cambio social.
Para realizar esta labor, las Hermanas carecían de unas estructura adecuada donde acoger a los destinarios de su acción. Cuentan únicamente con una sala multiusos por lo que, cuando se juntan más de un grupo y hay más de una acividad, deben reunirse en el campo, donde el sol y el calor hacen muy difícil conseguir la atención necesaria para un trabajo fructífero.
Por este motivo, solicitaron a la Fundación Ad Gentes una ayuda para construir una «Casa de la Palabra», lugar tradicional de la cultura Fang, mayoritaria en la parte continental del país. Aunque ha ido cambiando su utilidad a lo largo del tiempo, siempre ha tenido el significado profundo de lugar de reunión y comunión, donde el poblado se junta para tratar los conflictos surgidos en el seno de la comunidad, dándoles respuesta conjunta a través de la palabra, o donde las personas más veteranas dan consejos, premian la solidaridad, educan e inician a los jóvenes según la tradición de sus ancestros. De esta manera, tanto la forma de vida, como la de pensar, se va transmitiendo de generación en generación a través de la Casa de la Palabra. En la actualidad, también se utiliza como punto de encuentro para reuniones de grupos y asociaciones así como lugar de formación.
La integración de un elemento propio de la cultura de la zona para llevar a cabo su trabajo es un buen ejemplo de lo que suele llamar «sostenibilidad cultural». La intervención socio-educativa que se plantea está dirigida a propiciar el cambio social necesario para la construcción de una sociedad más igualitaria. Pero esa sociedad es guineanana, con sus particularidades: se hace necesario respetar y mantener los rasgos culturales propios del lugar, en aquellos puntos en los que no resultan perpetuadores de la inequidad existente.

Juan López
Fundación Ad Gentes

Desde estas líneas queremos mostrar nuestro más profundo agradecimiento en nombre de las Hermanas Terciarias Capuchinas y en el nuestro propio por su solidaridad con el pueblo guineano.